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DIVINAS A LO LARGO DE LA HISTORIA

27 julio, 2016 | Blog | 0 comentarios | Autor:

Simonetta nació en Portovenere en la costa Liguria (Italia) cerca de La Spezia y Genova. Esta costa es una estrecha franja de tierra, encajada entre el mar y los Alpes y los Apeninos, famosa entre otras cosas por la salsa “pesto”.  En este pueblo, lleno de iglesias y murallas suspendidas entre los acantilados y el mar, vivían los Cattaneo, comerciantes genoveses. La niña Simonetta, una preciosidad de aquellos tiempos y de estos, conoció a través de la actividad de sus padres a ricos comerciantes de la época. Y se terminó casando con uno de ellos, Marco Vespucci, (sí, un familiar de Americo Vespuccio) a los 16 años. Se instalaron en Florencia. En ese año, 1469, llegaron al poder Lorenzo y Juliano Medicis, veintiuno y diecisiete añitos tenían. Un joven llamado Sandro entro al servicio del nuevo gobernante. Anteriormente había estado en un convento, pero un lio entre el fraile que lo tutelaba y una monja hizo que el joven Sandro encontrara refugio en el palacio de gobierno. Se dedicó a pintar y alcanzo fama en la corte.

Los Medicis se habían dedicado a los negocios y controlaban el comercio de la lana, la seda, la banca y la usura. No tardaron los hermanos en conocer a la preciosidad de la ciudad. No solo era guapa, la condenada, sino que sus maneras y su refinada educación hicieron que fuera rápidamente una de imprescindibles en los banquetes y bailes de palacio.

Otro de los festejos que más gustaban a los florentinos eran las justas, que ya no eran tan rudas como en la Edad Media, sino que eran una pasarela de la moda donde se exhibían guerreros, damas, y caballos.

El 27 de enero de 1475 tuvo lugar una de estas justas en la plaza Santa Croce. Y allí estaba Juliano con un estandarte pintado por Sandro, si, Sandro Botticelli, en el que la guapísima Simonetta iba ataviada como Minerva. El torneo lo gano como podéis suponer, Juliano, quien recibió la corona de laureles de la diosa. Esta historia esta inmortalizada por otro admirador de la bella, el poeta Poliziano.

En cualquier caso, parece que Lorenzo también se deshacía por los huesos de Simonetta y en el cuadro de “La Primavera” se puede ver al gobernante junto a un grupo en el que destaca la sin par.

Pero la historia de la hermosa Simonetta se truncó al enfermar repentinamente, parece ser que de tisis. Poco más de un año había pasado del torneo y Simonetta murió a los 23 años.

Nueve años después Sandro acababa “El nacimiento de Venus”, su obra más conocida. Este y el resto de sus cuadros con mujeres reflejarían siempre el bello rostro de Simonetta.


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